Y así, como quien riega su silencio,
te has ido sin hacer daño a la muerte,
ciudadano del cielo y de la tierra,
cachorro de paloma y de serpiente.
Te vas a Dios, al padre de la vida
que te hizo a Vos, al sol y a las estrellas,
A Dios, del que como un tatuaje,
grabadas en tu cuerpo estan sus huellas.
Y te vas veinte siglos por delante,
de que lleguen los hombres de mi tiempo:
Veinte siglos de Iglesia y de cristianos,
que tan poco han sabido de tu ejemplo!
Pero hoy no quisiera resignarme,
a hacer de tu mensaje una rutina,
habiendo tanto enfermo entre los hombres
y tanta Iglesia que amenaza ruina.
Yo quisiera, a pesar de mis temores,
seguir tus pasos sinceramente,
Que hasta el diablo si se lo propone,
puede llegar a ser buena gente!
Vivir en sencillez con esa magia
que cambia en fiesta lo ordinario,
y amar mucho, sabiendo que en el fondo,
solo el amor es revolucionario.
Agitador de un mundo que agoniza,
y pacificador del lobo arisco...
Apuntame en la lista de tus locos!
Y enseñame a ir contigo Jesucristo!
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jueves, 27 de septiembre de 2018
domingo, 1 de diciembre de 2013
¿Que no soy mística?
¿Que no soy mística porque canto en el suburbio?
Y canto en el suburbio porque en él veo a Cristo.
No soy mística porque siempre me río
y siempre me río... ¿qué me importa lo mío?
Yo no puedo pararme en la flor,
me paro en los hombres que lloran al sol.
Nadie sabe lo lírico que es,
un mendigo que pide de pie.
Nadie sabe sentir al Señor,
cantando la aguja, la mina, la hoz.
Yo me hundo en lo espiritual
haciendo un poema en el arrabal.
En lo oscuro me alumbre la vid
que lo místico mío es reír.
Gloria Fuertes
Y canto en el suburbio porque en él veo a Cristo.
No soy mística porque siempre me río
y siempre me río... ¿qué me importa lo mío?
Yo no puedo pararme en la flor,
me paro en los hombres que lloran al sol.
Nadie sabe lo lírico que es,
un mendigo que pide de pie.
Nadie sabe sentir al Señor,
cantando la aguja, la mina, la hoz.
Yo me hundo en lo espiritual
haciendo un poema en el arrabal.
En lo oscuro me alumbre la vid
que lo místico mío es reír.
Gloria Fuertes
miércoles, 16 de octubre de 2013
CADA MAÑANA
Cada mañana sales al balcón
y oteas el horizonte por ver si vuelvo.
Cada mañana bajas saltando las escaleras
y echas a correr por el campo
cuando me adivinas a lo lejos.
Cada mañana me cortas la palabra,
te abalanzas sobre mí
y me rodeas con un abrazo redondo
el cuerpo entero.
Cada mañana contratas la banda de músicos
y organizas una fiesta por mí
por el ancho mundo.
Cada mañana me dices al oído
con voz de primavera:
“Hoy puedes empezar de cero”.
Patxi Loidi. “Mar Rojo”, p. 157
Patxi Loidi. “Mar Rojo”, p. 157
jueves, 19 de septiembre de 2013
Discípulo
Hijo del hombre, a pie descalzo, calzada tras calzada.
Hijo del hombre, sin piedra donde reclinar la cabeza.
Hijo del hombre, sin dineros, sin poderes, libre.
Hijo del hombre, manos abiertas al abrazo del oprimido.
Hijo del hombre, palabra anunciada como luz sobre el tejado.
Tú llamas a seguirte. Y pides vender todo y darlo por nada.
Tú llamas a seguirte. Y exiges perder la vida, perderla toda.
Tú llamas a seguirte. Cargando con la cruz
como revolucionario del amor entre los hombres y mujeres.
Tu llamada es radical.
Tú llamas porque eres bueno, porque tu corazón es fiesta
y convidas a seguirte con el gozo de las Bienaventuranzas.
Tú llamas y ofreces tu proyecto, tu plan de vida.
Tú llamas y quieres hombres y mujeres libres que te sigan.
Aquí estoy, Señor, quiero seguirte con mi corazón roto.
Aquí estoy, Señor del alba, quiero cambiar haciendo seguimiento.
Aquí estoy, Señor Jesús, da ritmo a mi proceso.
Aquí estoy, Señor, porque me has llamado. Gracias.
Hijo del hombre, sin piedra donde reclinar la cabeza.
Hijo del hombre, sin dineros, sin poderes, libre.
Hijo del hombre, manos abiertas al abrazo del oprimido.
Hijo del hombre, palabra anunciada como luz sobre el tejado.
Tú llamas a seguirte. Y pides vender todo y darlo por nada.
Tú llamas a seguirte. Y exiges perder la vida, perderla toda.
Tú llamas a seguirte. Cargando con la cruz
como revolucionario del amor entre los hombres y mujeres.
Tu llamada es radical.
Tú llamas porque eres bueno, porque tu corazón es fiesta
y convidas a seguirte con el gozo de las Bienaventuranzas.
Tú llamas y ofreces tu proyecto, tu plan de vida.
Tú llamas y quieres hombres y mujeres libres que te sigan.
Aquí estoy, Señor, quiero seguirte con mi corazón roto.
Aquí estoy, Señor del alba, quiero cambiar haciendo seguimiento.
Aquí estoy, Señor Jesús, da ritmo a mi proceso.
Aquí estoy, Señor, porque me has llamado. Gracias.
domingo, 4 de agosto de 2013
Hoy vuelvo de lejos, de lejos
Hoy vuelvo de lejos, de lejos,
hoy vuelvo a tu casa, Señor, a mi casa,
y un abrazo me has dado, Padre del alma.
Salí de tu casa, Señor, salí de mi casa,
anduve vacío sin ti perdí la esperanza,
y una noche lloré, lloré mi desgracia.
Camino de vuelta, Señor, pensé en tus palabras,
la oveja perdida, el pastor, el pan de tu casa,
y a mis ojos volvió, volvió la esperanza.
Tu casa, mi casa, será, será mi morada,
banquete de fiesta, mi hogar, vestido de gracia,
y una túnica nueva para la Pascua.
Erdozáin, C.
hoy vuelvo a tu casa, Señor, a mi casa,
y un abrazo me has dado, Padre del alma.
Salí de tu casa, Señor, salí de mi casa,
anduve vacío sin ti perdí la esperanza,
y una noche lloré, lloré mi desgracia.
Camino de vuelta, Señor, pensé en tus palabras,
la oveja perdida, el pastor, el pan de tu casa,
y a mis ojos volvió, volvió la esperanza.
Tu casa, mi casa, será, será mi morada,
banquete de fiesta, mi hogar, vestido de gracia,
y una túnica nueva para la Pascua.
Erdozáin, C.
sábado, 29 de junio de 2013
¿QUIEN SOY YO?
Desde un campo de concentración.......
"¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
que salía del encierro de mi celda
sereno, alegre, con firmeza,
cual hacendado de su rural vivienda.
¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
cuando hablaba a mis guardianes
libre y amigable, claramente,
como si fuese yo quien diera las órdenes.
¿Quién soy yo? También me dicen
que soportaba los días de infortunio
tranquilo, sonriente, dignamente,
como acostumbrado a ganar siempre.
Pero ¿soy realmente lo que otros dicen que soy?
¿O soy solamente lo que yo mismo conozco de mí,
inquieto y anhelante y enfermo, cual pájaro enjaulado,
luchando por respirar, como si unas manos
me oprimieran la garganta,
suspirando por los colores, las flores, el canto de los pájaros, sediento de palabras cariñosas, de compañía,
moviéndome agitado, a la espera de grandes acontecimientos,
temblando impotente por amigos infinitamente alejados,
cansado y vacío al orar, al pensar, al actuar,
débil y presto a despedirme de todo?
¿Quién soy yo? ¿Éste o el otro?
¿Soy una persona un día y otra al siguiente?
¿Soy las dos al mismo tiempo? ¿Soy un hipócrita ante otros
y ante mí mismo un infortunado y despreciable cobarde?
¿O hay algo aún en mí, parecido a un ejército vencido
que huye desordenado de una victoria ya alcanzada?
¿Quién soy yo?
De mí se burlan estas solitarias preguntas mías.
Quienquiera que yo sea, tú lo sabes, oh Dios, soy tuyo."
"¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
que salía del encierro de mi celda
sereno, alegre, con firmeza,
cual hacendado de su rural vivienda.
¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
cuando hablaba a mis guardianes
libre y amigable, claramente,
como si fuese yo quien diera las órdenes.
¿Quién soy yo? También me dicen
que soportaba los días de infortunio
tranquilo, sonriente, dignamente,
como acostumbrado a ganar siempre.
Pero ¿soy realmente lo que otros dicen que soy?
¿O soy solamente lo que yo mismo conozco de mí,
inquieto y anhelante y enfermo, cual pájaro enjaulado,
luchando por respirar, como si unas manos
me oprimieran la garganta,
suspirando por los colores, las flores, el canto de los pájaros, sediento de palabras cariñosas, de compañía,
moviéndome agitado, a la espera de grandes acontecimientos,
temblando impotente por amigos infinitamente alejados,
cansado y vacío al orar, al pensar, al actuar,
débil y presto a despedirme de todo?
¿Quién soy yo? ¿Éste o el otro?
¿Soy una persona un día y otra al siguiente?
¿Soy las dos al mismo tiempo? ¿Soy un hipócrita ante otros
y ante mí mismo un infortunado y despreciable cobarde?
¿O hay algo aún en mí, parecido a un ejército vencido
que huye desordenado de una victoria ya alcanzada?
¿Quién soy yo?
De mí se burlan estas solitarias preguntas mías.
Quienquiera que yo sea, tú lo sabes, oh Dios, soy tuyo."
Dietrich Bonhoeffer
viernes, 3 de mayo de 2013
Haz de mi Señor un instrumento de tu paz
"¡Estoy hecho un lío, Señor! (¿Me oyes? ¿Estás ahí? ¿Existes?)... No me entiendo. No me sé.
¡Con lo fácil que sería ser como todo el mundo, seguir el camino normal, tener más de un par de zapatos y, de vez en cuando, celebrar un cumpleaños...!
Pero desde el día que tuve el coraje de decirme a mí mismo que no creía en lo que estaba haciendo, todo se me tambalea; mi fortaleza está casi derruída, como esta iglesia. Ya no sé en lo que creo ni lo que quiero hacer.
¿Por qué no dejar que todo siga adelante, decir las mismas mentiras que nos repetimos unos a otros, poner mis alegrías en conseguir de vez en cuando el último CD del artista de moda...?
Ahora ya es imposible. Aunque quisiera ya no podría engañarme otra vez. Y aquí estoy yo hoy, que quiero vivir a tope y no a sorbos... y ni siquiera sé por donde empezar...
Estoy hecho un lío, Dios. Y tú, ¿me oyes? ¿existes?
Tú eres el dios de mi niñez. El dios de las primeras mentiras; el "dios te ve" que justificaba tanta ley hipócrita de los mayores; el dios que estaba contento si yo me fastidiaba y que lloraba cuando me masturbaba... (bueno, cuando menos eso me dijeron).
El dios que justifica las guerras, que sanciona las injusticias
sociales, que enseña la sumisión, el acatamiento; que amenaza con la condenación eterna si te atreves a pensar por ti mismo... El dios de una Iglesia que emplea sus mejores energías en ver cómo seguir manteniéndose en el poder; el dios en quien no puede creer nadie medianamente inteligente al llegar a cierta edad... ¡Yo, como aquel señor, no soy ateo: solamente pido cosas dignas de creerse!
Pero tú eres también el Dios que salva el sentido de todo lo que existe: desde el humilde tronquito con una sola hoja hasta los trillones de estrellas regadas como un chorro de leche por los firmamentos perdidos.
Tú eres el Dios existente sin que nadie pruebe tu existencia. Tú no eres un político interesado en aumentar el número de votos, ni te aterroriza, como a las iglesias, que disminuya el número de creyentes, porque para ti lo de creyentes o ateos es algo secundario: todos somos hijos predilectos tuyos, carne de tu carne viva de Creador, hermosas criaturas pensadas una a una desde mucho antes de que el Universo estallase de alegría una mañana, borracho de vida.
En ti creemos los hombres cuando nos sentimos vivos y a ti te estamos viendo cuando vemos el latido de la vida todo alrededor.
Tú hiciste al perro que me mira con ojos candorosos preguntándome si lo voy a sacar a la calle; tú inventaste la lluvia que mansamente cae sobre los tejados de tejas rojas; tuya fue la idea de hacer crecer flores allí donde nadie llegará nunca a verlas, sólo por el gusto de que la belleza fuera gratuita.
De ti, Dios, tenemos semejanza cuando la madre sale corriendo para evitar que su hijito cruce solo la carretera; de ti cuando el hombre, después de un día agotador de trabajo, encuentra a los amigos en el
bar; de ti cuando en la calle la prostituta te agradece que le des fuego, sin repugnancia y sin lástima paternalista...
¿Qué importa que unos te llamen Dios y a otros simplemente se les llenen los ojos de lágrimas? Aunque para muchos tú no existas, todo lo bueno se parece a ti.
Estoy hecho un lío, Dios. ¿qué tengo qué hacer para no desperdiciarme? ¿Por dónde diablos se va a la gran alegría? No es el momento de seguir preguntándome si existes tú, sino de decidir cómo voy a existir yo.
"PADRE" te llamaba Jesús de Nazareth, que pasó por la vida haciendo el bien. Hasta que le exprimieron la vida cuando apenas empezaba a ser hombre. Todo por decirles a los poderosos, a los que deciden lo que
está bien y lo que está mal, que lo suyo estaba mal. Unos pescadores, un empleado de banca y unas cuantas mujeres menuditas le quisieron hasta el grito y la persecución. Porque se quitaba del sueño para andar curando gente, animando a los derrotados y llenando las tardes de paz y de esperanzas buenas.
EL era feliz así. ¿por qué? ¿qué tenía de grande su vida corta, rodeado de la escoria y la podredumbre de un rincón del mundo donde ni siquiera llegaban los periódicos? ¿Quién le pinchó en las venas esa locura de vivir abriendo nuevos mercados al amor? ¿Es que a la cumbre de la vida se llega yendo hacia abajo?
Jesús responde que aprovecha la vida quien pone manos a la obra para que haya vida en abundancia; quien no deja pobre con miseria ni enfermo con dolor ni doliente sin cariño. Que se vive en plenitud cuando se dedica la vida a producir vida (como el humilde asno que saca todo el día cubos de agua con la noria) y luego dejarlo todo más vivo cuando ya tú terminas....
Creer en ti no significa saberse el credo, sino pasar haciendo el bien. Ser cristiano significa hacerlo todo nuevo.
Que así sea en mí. Que esta sea mi locura. Yo engancharé mi vida a la tuya, como la manguera a la fuente y plantaré en mis entrañas la semilla de tu inmortalidad.
¡Con lo fácil que sería ser como todo el mundo, seguir el camino normal, tener más de un par de zapatos y, de vez en cuando, celebrar un cumpleaños...!
Pero desde el día que tuve el coraje de decirme a mí mismo que no creía en lo que estaba haciendo, todo se me tambalea; mi fortaleza está casi derruída, como esta iglesia. Ya no sé en lo que creo ni lo que quiero hacer.
¿Por qué no dejar que todo siga adelante, decir las mismas mentiras que nos repetimos unos a otros, poner mis alegrías en conseguir de vez en cuando el último CD del artista de moda...?
Ahora ya es imposible. Aunque quisiera ya no podría engañarme otra vez. Y aquí estoy yo hoy, que quiero vivir a tope y no a sorbos... y ni siquiera sé por donde empezar...
Estoy hecho un lío, Dios. Y tú, ¿me oyes? ¿existes?
Tú eres el dios de mi niñez. El dios de las primeras mentiras; el "dios te ve" que justificaba tanta ley hipócrita de los mayores; el dios que estaba contento si yo me fastidiaba y que lloraba cuando me masturbaba... (bueno, cuando menos eso me dijeron).
El dios que justifica las guerras, que sanciona las injusticias
sociales, que enseña la sumisión, el acatamiento; que amenaza con la condenación eterna si te atreves a pensar por ti mismo... El dios de una Iglesia que emplea sus mejores energías en ver cómo seguir manteniéndose en el poder; el dios en quien no puede creer nadie medianamente inteligente al llegar a cierta edad... ¡Yo, como aquel señor, no soy ateo: solamente pido cosas dignas de creerse!
Pero tú eres también el Dios que salva el sentido de todo lo que existe: desde el humilde tronquito con una sola hoja hasta los trillones de estrellas regadas como un chorro de leche por los firmamentos perdidos.
Tú eres el Dios existente sin que nadie pruebe tu existencia. Tú no eres un político interesado en aumentar el número de votos, ni te aterroriza, como a las iglesias, que disminuya el número de creyentes, porque para ti lo de creyentes o ateos es algo secundario: todos somos hijos predilectos tuyos, carne de tu carne viva de Creador, hermosas criaturas pensadas una a una desde mucho antes de que el Universo estallase de alegría una mañana, borracho de vida.
En ti creemos los hombres cuando nos sentimos vivos y a ti te estamos viendo cuando vemos el latido de la vida todo alrededor.
Tú hiciste al perro que me mira con ojos candorosos preguntándome si lo voy a sacar a la calle; tú inventaste la lluvia que mansamente cae sobre los tejados de tejas rojas; tuya fue la idea de hacer crecer flores allí donde nadie llegará nunca a verlas, sólo por el gusto de que la belleza fuera gratuita.
De ti, Dios, tenemos semejanza cuando la madre sale corriendo para evitar que su hijito cruce solo la carretera; de ti cuando el hombre, después de un día agotador de trabajo, encuentra a los amigos en el
bar; de ti cuando en la calle la prostituta te agradece que le des fuego, sin repugnancia y sin lástima paternalista...
¿Qué importa que unos te llamen Dios y a otros simplemente se les llenen los ojos de lágrimas? Aunque para muchos tú no existas, todo lo bueno se parece a ti.
Estoy hecho un lío, Dios. ¿qué tengo qué hacer para no desperdiciarme? ¿Por dónde diablos se va a la gran alegría? No es el momento de seguir preguntándome si existes tú, sino de decidir cómo voy a existir yo.
"PADRE" te llamaba Jesús de Nazareth, que pasó por la vida haciendo el bien. Hasta que le exprimieron la vida cuando apenas empezaba a ser hombre. Todo por decirles a los poderosos, a los que deciden lo que
está bien y lo que está mal, que lo suyo estaba mal. Unos pescadores, un empleado de banca y unas cuantas mujeres menuditas le quisieron hasta el grito y la persecución. Porque se quitaba del sueño para andar curando gente, animando a los derrotados y llenando las tardes de paz y de esperanzas buenas.
EL era feliz así. ¿por qué? ¿qué tenía de grande su vida corta, rodeado de la escoria y la podredumbre de un rincón del mundo donde ni siquiera llegaban los periódicos? ¿Quién le pinchó en las venas esa locura de vivir abriendo nuevos mercados al amor? ¿Es que a la cumbre de la vida se llega yendo hacia abajo?
Jesús responde que aprovecha la vida quien pone manos a la obra para que haya vida en abundancia; quien no deja pobre con miseria ni enfermo con dolor ni doliente sin cariño. Que se vive en plenitud cuando se dedica la vida a producir vida (como el humilde asno que saca todo el día cubos de agua con la noria) y luego dejarlo todo más vivo cuando ya tú terminas....
Creer en ti no significa saberse el credo, sino pasar haciendo el bien. Ser cristiano significa hacerlo todo nuevo.
Que así sea en mí. Que esta sea mi locura. Yo engancharé mi vida a la tuya, como la manguera a la fuente y plantaré en mis entrañas la semilla de tu inmortalidad.
Haz de mí, Señor, un creador de cosas vivas;
haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga perdón;
donde haya discordia, ponga unión;
donde haya error, ponga verdad;
donde haya duda, ponga confianza;
donde haya desesperación, ponga esperanza;
donde haya tinieblas, ponga luz,
y donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Haz, en fin, Señor, que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar;
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar.
Porque dando es como se recibe,
olvidando es como se encuentra,
perdonando se es perdonado
y muriendo se resucita a la vida que no conoce fin.
Así rezó Francisco, el buenagente. Y cuando ya era casi de noche, cuando el silencio reposaba ya sobre cada piedra de aquella iglesita casi destruida el crucifijo de San Damián habló a Francisco y le dijo:
Francisco, ve y repara mi Iglesia, que como ves, amenaza ruina."
de "Oracion en San Damiano", del libro Francisco el Buenagente, de Cortés.
Francisco, ve y repara mi Iglesia, que como ves, amenaza ruina."
de "Oracion en San Damiano", del libro Francisco el Buenagente, de Cortés.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Envíanos locos
¡Oh, Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman
con algo más que con palabras,
de los que entregan
su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos,
chiflados,
apasionados,
hombres capaces
de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre
sorprendente de la pobreza;
danos locos,
que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse en escabel,
que no utilicen
su superioridad en su provecho.
Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes del proletariado,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.
Danos locos, Señor, danos locos.
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman
con algo más que con palabras,
de los que entregan
su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos,
chiflados,
apasionados,
hombres capaces
de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre
sorprendente de la pobreza;
danos locos,
que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse en escabel,
que no utilicen
su superioridad en su provecho.
Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes del proletariado,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.
Danos locos, Señor, danos locos.
-
L.J. Lebret
lunes, 29 de abril de 2013
A ABRIR CAMINO ME LLAMAS
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida (Juan 14, 6)
No hay caminos en mi vida, Señor;
apenas senderos
que hoy abro y mañana desaparecen.
Yo estoy en la edad de los caminos:
caminos cruzados, caminos paralelos.
Yo vivo en encrucijada
y mi brújula, Señor,
no marca el norte.
Yo corro cansado hacia la meta y
el polvo del camino
se me agarra a cada paso,
como la oscuridad a la noche.
Yo voy a galope caminando,
y a tientas busco un rastro,
y sigo unas pisadas. Y me digo:
¿Dónde me lleva el camino?
¿Eres quien ha extendido
a lo largo de mi vida un camino?
¿Cuál es el mío?
Si Tú me lo has dado
me pertenece.
¿Dónde me lleva? Si Tú lo has trazado
quiero saber la meta.
¿Voy solo? ¿Camino en grupo?
Tengo miedo que mi cantimplora
y mi mochila se queden vacías
y a mi lado nadie comparta conmigo.
Señor, Tú sales al paso en mi camino
para marcar mi rumbo.
Es tu voz, hecha llamada,
quien me indica, palmo a palmo,
mi ruta por el llano
o la montaña escarpada.
Es tu voz, hecha llamada,
quien me arranca de mi siesta,
de mi vida fácil y segura,
de los míos y de lo mío.
Es tu voz, hecha llamada,
quien me lanza a ser apoyo,
y servicio, y comprensión, y alegría,
y ayuda... de los otros.
Es tu voz, hecha llamada,
quien me arranca de mí,
y me hace grupo.
Señor, yo busco tu camino (sólo uno),
y me fío de tu Palabra.
Dame fuerza, tesón a cada paso
para caminar contigo.
Dame un grupo de amigos decididos,
prontos a la marcha.
Llevaremos nuestra tienda
te llevaremos con nosotros,
y serás cada día,
quien oriente nuestra marcha.
Yo busco ahora un camino, Señor.
Tú, que eres Camino,
da luz verde a mi vida
pues a abrir camino Tú me llamas.
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